El enfoque Flipped Classroom, al invertir el proceso de aprendizaje, permite que el tiempo que pasa el alumno en clase se enriquezca, pues al haber mayor disponibilidad horaria para desarrollar los contenidos mediante actividades diversas, podemos introducir metodologías activas.
Estas metodologías activas, como dice su propio nombre, centran la actividad en hacer partícipe al alumno de su propio aprendizaje, éste ya no es un mero receptor de contenidos en el aula, es constructor de conocimiento guiado por el docente y en colaboración con sus compañeros.
Así pues, el aprendizaje colaborativo juega también un papel crucial para dar respuesta a las distintas actividades a realizar en el aula, favoreciendo la creatividad del alumnado. Crear es sinónimo de creatividad y hacerlo junto a otros es más enriquecedor, cada uno aporta soluciones en función de sus capacidades.
En consecuencia, podemos afirmar, que como el proceso de construcción del conocimiento se realiza en el aula con diversidad de tareas activas y colaborativas, el docente dispone de más tiempo y posibilidad de dar una respuesta más individualizada y personalizada a los alumnos que presentan mayor dificultad en la adquisición de los aprendizajes.
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